domingo, 25 de enero de 2015

Quinto fragmento
Y como, en efecto, la exacta observancia de estos escasos preceptos que había escogido,me proporcionó tal facilidad para resolver todas las cuestiones, tratadas por estas dos ciencias, que en dos o tres meses que empleé en su examen, habiendo comenzado por las más simples y más generales, siendo, a la vez, cada verdad que encontraba una regla útil con vistas a alcanzar otras verdades, no solamente llegué a concluir el análisis de cuestiones
que en otra ocasión había juzgado de gran dificultad, sino que también me pareció, cuando concluía este trabajo, que podía determinar en tales cuestiones en qué medios y hasta dónde era posible alcanzar soluciones de lo que ignoraba. En lo cual no pareceré ser excesivamente vanidoso si se considera que no habiendo más que un conocimiento verdadero de cada cosa, aquel que lo posee conoce cuanto se puede saber. Así un niño instruido en aritmética, habiendo realizado una suma según las reglas pertinentes puede estar seguro de haber alcanzado todo aquello de que es capaz el ingenio humano en lo relacionado con la suma que él examina. Pues el método que nos enseña a seguir el verdadero orden y a enumerar verdaderamente todas las circunstancias de lo que se investiga, contiene todo lo que confiere certeza a las reglas de la Aritmética.

Pero lo que me producía más agrado de este método era que siguiéndolo estaba seguro de utilizar en todo mi razón, si no de un modo absolutamente perfecto, al menos de la mejor forma que me fue posible. Por otra parte, me daba cuenta de que la práctica del mismo habituaba progresivamente mi ingenio a concebir de forma más clara y distinta sus objetos y puesto que no lo había limitado a materia alguna en particular, me prometía aplicarlo con igual utilidad a dificultades propias de otras ciencias al igual que lo había realizado con las del Álgebra. Con esto no quiero decir que pretendiese examinar todas aquellas dificultades que se presentasen en un primer momento, pues esto hubiera sido contrario al orden que el método prescribe. Pero habiéndome prevenido de que sus principios deberían estar tomados de la filosofía, en la cual no encontraba alguno cierto, pensaba que era necesario ante todo que tratase de establecerlos. Y puesto que era lo más importante en el mundo y se trataba de un tema en el que la precipitación y la prevención eran los defectos que más se debían temer, juzgué que no debía intentar tal tarea hasta que no tuviese una madurez superior a la que se posee a los veintitrés años, que era mi edad, y hasta que no hubiese empleado con anterioridad mucho tiempo en prepararme, tanto desarraigando de mi espíritu todas las malas opiniones y realizando un acopio de experiencias que deberían constituir la materia de mis razonamientos, como ejercitándome siempre en el método que me había prescrito con el fin de afianzarme en su uso cada vez más.
Resumen
Descartes intenta entender la base de todas las cosas, para así poder resolver problemas mucho mas complejos. Piensa que lo que mas agrado le produce es que este metodo los utilizaría siempre con la mejor intención. Así es capaz de entender mejor las cosas y aplicarlo a culaquier tipo de materia o ciencia


6.c Respecto a la sustancia:

Para Descartes existen tres tipos de sustancia: la material, la mental y la infinita; aunque para el la mas importante es la "res" infinita (o Dios). Sin embargo, para algunos empiristas como Locke, Hume o Berkeley, no hay sustancia extensa o no la conocemos, y debemos mantenernos en el escepticismo. Para los empiristas la unica sustancia es la experiencia.

4.2.1 Diferencias entre el Racionalismo y el Empirismo

El "objeto" de nuestro conocimiento son ideas que captamos por medio de la intuición según los racionalistas. Para los empiristas no es así, dicen que las ideas no son innatas en una persona sino que son percepciones. Tanto para los racionalistas como para los empiristas es un problema la correspondencia entre ideas y sustancias.